Discoplay, la crisis llega a la venta por correo

Vinyl

Oímos y leemos mucho estos días que EMI afronta una profunda reestructuración como consecuencia de la crisis de la industria y hoy mismo he podido leer otra noticia relacionada, aunque a menor escala. En la revista Efe Eme se hacían eco de este comunicado de la veterana empresa Discoplay:

“Estimado cliente:
Obligados por factores ajenos a nuestra actividad, que detallaremos más adelante, hemos suspendido el envío de nuestros Boletines informativos y cerrado, provisionalmente, la página WEB, inaugurada recientemente.
Cuando la situación operativa de DISCOPLAY permita el restablecimiento de nuestra actividad, informaremos inmediatamente. Le deseamos, mientras tanto, pase Felices Fiestas y confiemos que el próximo 2008 nos sea propicio.
Cordialmente,
Emilio Cañil.”

Fundada en 1970, la empresa estaba especializada en la venta por correo, lo que demuestra que los intermediarios de las ventas de discos son quiénes peor parte se están llevando.

Como dice Efeme, el sitio web de Discoplay está caído y, ante la falta de respuestas de la empresa, el panorama inmediato de la empresa aparenta ser bastante cercano al del cierre.

No por esperado, el final de la venta por correo deja de sorprender. Si hasta las empresas cuya infraestructura no depende de una alcance geográfico limitado, si hasta las más veteranas y con un público fiel están cerrando, ¿hay algún tipo de salida para las tiendas de discos?

Poco a poco, las ciudades se han ido quedando desiertas de tiendas en las que rebuscar. Ya apenas existe el hábito de comprar discos físicos y se ha perdido hasta el acto de rebuscar en las cubetas en busca de ese disco que iba a cambiar tu vida. Las ofertas son mínimas, si es que existen. Hasta las grandes superficies han reducido a la mínima expresión su sección musical.

Por poner mi ejemplo más cercano, en Logroño, en el último año, han dejado de existir todas las tiendas especializadas de música. ¿Todas? No, aún aguanta Discos Gutiérrez, especializada exclusivamente en el mercado del vinilo. Es decir, sólo para unos pocos incondicionales de un formato que, a la larga, va a resultar vencedor frente al cd.

Vencedor de una batalla, pero perdedores todos los formatos de una guerra en la que la codicia de las propias discográficas ha tenido mucho que ver. Ellas mismas han sido responsables, con sus discutibles actuaciones a lo largo de los años, de que el consumidor haya rebajado el valor añadido de “poseer un disco”. De tocar las canciones. Y ahora pagan el pato todos, desde el primero de la cadena hasta el último.

¿El consumidor también? Esto es más discutible. Seguramente no, aunque personalmente echo de menos ciertos hábitos de escucha, ciertos rituales que hacían que poseer un disco tuviera un algo especial. A veces me da la sensación de que cada vez tengo menos ganas de escuchar música y eso que ahora es cuando más discos tengo a mi alcance. No es lo mismo enchufarme el ipod que sacar el disco de su carpeta, tener el libreto, mirar la portada. Sí, lo sé, en esto soy un nostálgico. Puede que hasta de otra era. Qué le vamos a hacer. Al menos, nos siguen llegando buenas canciones.

Después de lo de Discoplay, queda por ver como aguantará Tipo el terremoto. La última gran especializada en venta por correo también ha ido despareciendo de las ciudades, al cerrar muchas de sus franquicias. ¿Tiene futuro? Lo dudo. Reinventarse o morir, aunque la venta digital de canciones es un mercado que comienza a estar también maduro.

Leave a Reply